Mantenimiento y limpieza

¿Porqué se tiene que limpiar el acero inoxidable?

Se opta generalmente por el acero inoxidable por sus características estéticas y su resistencia a la corrosión. Es la existencia de una capa pasiva que se regenera cuando entra en contacto con el aire o la humedad que favorece la resistencia a la corrosión. Sin embargo, la superficie del metal tendrá que ser limpiada periódicamente para evitar una degradación de las propiedades de la capa pasiva y permitir al acero inoxidable conservar su aspecto  y su capacidad a resistir al entorno. 

 

¿Cuando tenemos que limpiar el acero inoxidable?

La frecuencia de limpieza depende de las condiciones ambientales donde está ubicado el acero inoxidable. Los edificios suelen ser expuestos a las aguas pluviales, lo cual les garantiza una limpieza natural. Si no es el caso, conviene proceder a la eliminación de las manchas a partir del momento que su acumulación deja aparecer su presencia.

 

 

Consejos de limpieza

 
Para  garantizar la perennidad del edificio, aconsejamos respectar las operaciones de limpieza tradicionales.
A notar: las operaciones de limpieza no conciernen la gama Uginox Patina.

 

En práctica, distinguimos tres tipos de operaciones de limpieza:

Anterior a la recepción en la obra

 

Renovación

El acero inoxidable se suministra generalmente con una protección de plástico adhesivo en su superficie (excepto la gama Uginox Platina). Una vez quitada esta protección (imperativamente dentro de los 6 meses después de su colocación), una simple limpieza con agua jabonada será suficiente. En caso de manchas (yeso, cemento, pegamento...), se deberá limpiar la superficie con productos adaptados.

 

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En caso de grafiti, tags o falta de mantenimiento durante demasiado tiempo, una sencilla limpieza con productos a base de lejía puede ser insuficiente para devolver a las superficies su aspecto de origen. Sin embargo, se pueden obtener buenos resultados utilizando productos de limpieza específicos. Un aclarado final será necesario.

 

     

Mantenimiento frecuente

   Interior
> Detergente - Jabones:
Se puede utilizar la mayor parte de los detergentes o jabones para uso
doméstico. Los productos limpia-cristales son particularmente bien adaptados a
la limpieza periódica. Independientemente del producto de limpieza que se
utiliza, es importante eliminarlo totalmente por aclarado con abundante agua
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> Lejía: 
No se tendrá que utilizar lejía caliente, incluido diluida. Se debe utilizar la lejía diluida en agua fría con mucha precaución :
    • limitar el tiempo de contacto
    • siempre realizar un aclarado abundante

> El uso de ácido clorhídrico está prohibido.

Para el secado, aconsejamos utilizar rascadores de goma, que se emplean para la limpieza de cristales. Evitaremos de esa manera un efecto tornasolado que se podría obtener tilizando un trapo. Una practica simple consiste en limpiar la superficie de acero inoxidable en el mismo momento que las superficies acristaladas.

 

 

Para elementos ubicados en interiores, se tratará de quitar huellas de dedos o manchas diversas utilizando un producto limpia-cristales con un trapo. Para los casos más difíciles, se tendrá que utilizar un producto específico, adaptado al acero inoxidable (desengrasante ácido pasivante). A continuación, se tendrá que aclarar con agua.

Para el secado, aconsejamos utilizar rascadores de goma, que se emplean para la limpieza de cristales. Si no resulta posible, recomendamos utilizar un trapo suave y limpio.

 
Consejos prácticos
 
   

Recomendamos 

 

Evitar

> Utilizar trapos o si es posible, cepillos suaves tipo nylon (salvo en caso de acabado brillante o espejo).
> Cepillado en el sentido del pulido. Siempre cepillar en el mismo sentido.
> Aclarado con abundante agua.
> Secado con rascador de goma, o con trapo suave y limpio.
> Uso de limpiadores de alta presión, con o sin productos a base de lejía, y/o agua        
   caliente.
> De manera general, usar útiles y herramientas limpios.
> Proteger las extremidades de apoyo de las escaleras.
 
 
 
El uso de:
> Estropajos metálicos.
> Cepillos y lanas metálicas.
> Cepillos duros.
> Cepillos de nylon, en acabados brillantes o espejo.
> Estropajos y polvos abrasivos (incluido los muy finos).
 
El uso :
> Productos clorados, cera  y lejía.
> De manera general, cualquier producto cuya composición está
   desconocida o no adaptada: nítrica, fluorhídrica, etc.
 
 
Observación
Se tendrá que tomar precauciones particulares a la hora de manipular ácidos y solventes,  primero, para la seguridad del usuario, y segundo, para la protección de los materiales en los alrededores. Tal operación tendrá que ser seguida por un aclarado con abundante agua.