El acero inoxidable, material de construcción

El acero inoxidable es una aleación de hierro y cromo; en ocasiones níquel y otros metales, que presenta una excelente resistencia a la corrosión. Además de ser un material estético, higiénico, fácil de mantener y reciclable, ofrece una gran variedad de acabados y se utiliza en la fabricación de muchos objetos cotidianos 

Muy utilizado en exteriores, para fachadas o tejados, se presta maravillosamente bien para revestimientos, labrado de metales o decoración interior. 

El acero inoxidable es un material relativamente moderno, cuyo uso no comenzó a desarrollarse hasta los años veinte. El principio de alear acero y cromo se remonta a 1821, pero es sólo a partir de 1904 cuando se descubre que la presencia de cromo inhibe la resistencia a la corrosión. Ese año, el francés Léon Guillet obtiene acero inoxidable bajo en carbono. En 1912 aparece por primera vez el acero inoxidable austenítico, Eduard Maurer y la sociedad Krupp registraron una patente para la fabricación de acero inoxidable 18/8, es decir, que contiene un 18% de cromo y un 8% de níquel. En 1913, el inglés Harry Brearley desarrolla, por su parte, acero inoxidable martensítico para cubertería. 

Las técnicas de fabricación y las composiciones se refinan entre las dos guerras mundiales. En Francia, la fabricación de acero inoxidable se desarrolla en los años 1930, gracias al procedimiento de afinado puesto a punto por René Perrin. Paralelamente, se registraron numerosas patentes relativas a técnicas de acabado y tratamientos superficiales que tienden a normalizarse a mediados de los años 1930. El pulido electrolítico, por ejemplo, fue inventado en 1929 por el francés Jacquet. Entre 1939 y 1947, se registraron un centenar de patentes en Estados Unidos. Después de la Segunda Guerra Mundial, la laminación en frío se hizo más precisa y se obtuvo mejor acabado gracias al proceso Sendzimir desarrollado en 1947.  

 

En 1929, varias compañías americanas empiezan a comercializar el acero inoxidable para aplicaciones en el sector de la construcción, como ascensores, vestíbulos de entrada, fachadas, barandillas, marcos de puertas, puertas de entrada, luminarias, mobiliario, señalización, mostradores y equipamientos. Los argumentos de ventas destacaban la resistencia del acero inoxidable a la corrosión, pero también sus cualidades sanitarias y su aspecto moderno.

 
 
 
 
 

Las dos construcciones que verdaderamente lanzaron el acero inoxidable arquitectónico fueron el Edificio Chrysler en 1930 y el Empire State Building en 1931, ambos en Nueva York.

Se emplearon unos 5 500 m2  de acero inoxidable en la coronación, la aguja de la torre, las puertas y el vestíbulo de entrada del Edificio Chrysler, que contribuyeron ampliamente a proporcionar su marca distintiva al que era entonces el edificio más alto del mundo. En el caso del Empire State Building, los montantes verticales de las fachadas son de acero inoxidable El uso del acero inoxidable se extiende en los años treinta a tiendas, bares, los famosos vagones restaurante americanos, vestíbulos de los edificios, a menudo combinados con las líneas aerodinámicas que caracterizaron la moda streamline. Rápidamente encontró su lugar combinado con el vidrio en los muros cortina que se desarrollan rápidamente después de la Segunda Guerra Mundial. La Lever House en Chicago fue, en 1952, uno de los primeros ejemplos emblemáticos de este nuevo diseño de fachadas acristaladas. A finales de los años 1950, el uso del acero inoxidable se extiende a las cubiertas, canalones y cerramientos exteriores, beneficiándose de los progresos alcanzados en la laminación. El acero inoxidable continúa su progresión en los años ochenta, reflejándose en el expresionismo de los materiales utilizados en la arquitectura High-Tech. De este modo, las fachadas y las escaleras exteriores de la sede de la Lloyd’s en Londres (1984) se encuentran revestidas, en su mayor parte, de acero inoxidable. Actualmente, su uso es frecuente en la construcción de lucernarios, fachadas, ascensores y escaleras mecánicas y se extiende, de forma creciente, a la carpintería metálica. En 1995, en la Biblioteca Nacional de Francia (Dominique Perrault, arquitecto), se utilizó, de forma inédita, la malla de acero inoxidable a gran escala. Recientemente, han aparecido nuevas aplicaciones del acero inoxidable en sectores hasta ahora reservados a otros  aceros o materiales: estructuras de edificios residenciales, piscinas e incluso revestimientos de edificios industriales. Estos usos lo convierten en un material verdaderamente accesible, sobretodo si se considera el costo global de las obras realizadas en acero inoxidable y su vida útil. El acero inoxidable ha encontrado su lugar en la construcción.  
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Estas aplicaciones hacen del acero inoxidable un material realmente accesible, sobretodo si consideramos el coste global en función de la vida útil de las obras realizadas con este metal. Para concluir: el acero inoxidable ha encontrado sin duda su sitio en la construcción.